Una brecha de financiación amenaza la planificación a largo plazo de proyectos de transporte en todo Estados Unidos, incluidos programas destinados a ampliar la recarga de vehículos eléctricos, el transporte público y el ferrocarril. Las asignaciones anticipadas de 36.800 millones de dólares de la Ley Bipartidista de Infraestructura vencieron el 30 de septiembre de 2026, y la prórroga a corto plazo del Congreso hasta el 11 de diciembre no restablece esos fondos garantizados.

La financiación había respaldado casi 70.000 proyectos de transporte durante cinco años. Como estaba disponible por adelantado, los estados y los gobiernos locales podían planificar proyectos y oportunidades de subvención sin esperar a las asignaciones anuales del Congreso. La prórroga no les ofrece esa certidumbre, según un informe actualizado de la Comisión de Comercio del Senado, publicado el 27 de octubre, que evalúa los posibles efectos estado por estado.

Entre los programas en riesgo están el Programa Nacional de Infraestructura para Vehículos Eléctricos, que ayuda a los estados a desarrollar una red nacional de cargadores para vehículos eléctricos; las subvenciones para inversiones de capital en transporte público; y el Programa Piloto para Reconectar Comunidades. También podrían verse afectadas las subvenciones BUILD y MEGA, que apoyan la infraestructura de transporte público, bicicletas y peatones.

La cuestión de la financiación forma parte de un debate más amplio sobre el próximo proyecto de ley de transporte. La propuesta de ley BUILD America 250 de la Cámara de Representantes, publicada en mayo, eliminaría todas las asignaciones anticipadas y reduciría la financiación para el transporte en casi un 50 por ciento con respecto a los niveles actuales establecidos por la ley de infraestructura, señala el artículo.

Según la fuente, el transporte es el segundo gasto más importante de los hogares estadounidenses y representó, en promedio, el 17 por ciento de sus presupuestos en 2024. También informa que el precio medio de la gasolina ha alcanzado los 4,35 dólares por galón, frente a menos de 3,50 dólares en 2024. El artículo sostiene que recortar el apoyo al transporte público, la recarga de vehículos eléctricos y el ferrocarril podría limitar las opciones de los hogares que buscan reducir sus costos de transporte.

Es poco probable que el Congreso apruebe un nuevo proyecto de ley de transporte antes de que venza la prórroga actual en diciembre de 2026, lo que deja a los legisladores la oportunidad de incluir asignaciones anticipadas en una futura prórroga o en el próximo proyecto de ley. La fuente advierte que nuevas interrupciones de la financiación podrían retrasar proyectos y trastocar los esfuerzos de los estados por mantener sus inversiones en transporte limpio.

Fuentes: CleanTechnica.