Los estadounidenses han gastado más de 150.000 millones de dólares adicionales en gasolina y diésel desde que comenzó la guerra contra Irán, en comparación con el mismo periodo del año pasado, según un estudio de la Universidad de Brown citado por CleanTechnica. El aumento se produce mientras los precios mundiales del petróleo han subido en medio de interrupciones del suministro, incluidas las relacionadas con Irán, al que el artículo describe como poseedor de algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo.
El artículo dice que los precios de la gasolina en Estados Unidos han superado los 6 dólares por galón, aunque las cadenas de suministro de las petroleras estadounidenses no han sufrido las mismas interrupciones que el suministro de crudo de Oriente Medio. Sostiene que los precios más altos han reportado ganancias considerables a las compañías petroleras: citando al New York Times, señala que las empresas estadounidenses de petróleo y gas obtuvieron más de 130.000 millones de dólares de beneficios entre abril y septiembre, casi el triple de lo que ganaron un año antes.
El artículo también cita un gasto directo estimado de 50.000 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses en la guerra, además de otros costes económicos derivados de la inflación vinculada a los precios más altos de la energía. Señala que el presidente ha dicho que el objetivo del conflicto es impedir que Irán obtenga un arma nuclear, y afirma que las cifras no demuestran que la guerra se librara en beneficio de la industria petrolera.
El artículo señala que el aumento del coste de los combustibles está acelerando el abandono del petróleo en otros países. Según su análisis, la demanda mundial de petróleo va camino de caer entre 2 y 3 millones de barriles al día este año, lo que supondría el primer descenso que no se debe a una recesión o una pandemia. También menciona la caída de las ventas de automóviles de gasolina y una cuota récord de vehículos eléctricos en China en septiembre, junto con iniciativas de electrificación en Europa, Australia y África.
Fuentes: CleanTechnica.