El mundo va camino de superar los 1,5 °C de calentamiento global, por lo que reducir las emisiones es esencial, pero no basta por sí solo, según un artículo de CleanTechnica que examina las implicaciones del rebasamiento climático. El artículo reclama una respuesta más amplia que también dé prioridad a la adaptación, al apoyo para las pérdidas y los daños, y a la justicia climática.
Citando un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el artículo afirma que el rebasamiento intensificará los riesgos para las comunidades, los ecosistemas y las especies que ya están expuestos a los impactos climáticos. Aunque las temperaturas globales vuelvan más adelante a situarse por debajo de 1,5 °C, ese descenso no revertirá las pérdidas sufridas entretanto. Reducir rápidamente las emisiones todavía puede limitar cuánto se superan los umbrales de temperatura y durante cuánto tiempo.
El artículo subraya que la adaptación y la mitigación de las emisiones deben avanzar juntas. Señala que, en algunos lugares, la adaptación tendrá que ser transformadora y requerirá cambios en la infraestructura, el uso del suelo, los medios de vida y la gobernanza a medida que aumenten los riesgos climáticos. Sin embargo, describe una gran brecha entre esas necesidades y los recursos disponibles.
El Informe sobre la Brecha de Adaptación de 2025 estimó que los países en desarrollo podrían necesitar hasta US$365.000 millones al año para la adaptación en 2035. La financiación internacional para la adaptación procedente de países desarrollados alcanzó los US$35.000 millones en 2024, alrededor del 10 % de la necesidad estimada, afirma el artículo. Este reclama una financiación previsible, accesible y sensible a las prioridades locales.
El artículo también sostiene que algunos impactos no pueden abordarse únicamente mediante la adaptación. El aumento del nivel del mar, los desplazamientos, los daños al patrimonio cultural y el colapso de los ecosistemas pueden provocar pérdidas irreversibles. Cita estimaciones según las cuales los costos de las pérdidas y los daños en los países en desarrollo podrían alcanzar los US$671.000 millones anuales para 2030, sin incluir perjuicios no económicos como la pérdida de vidas y del patrimonio cultural.
Afirma que el Fondo de Respuesta a las Pérdidas y los Daños tendrá que movilizar recursos en la escala necesaria y proporcionar apoyo de manera rápida y equitativa. El artículo destaca los riesgos desproporcionados que afrontan las comunidades que menos han contribuido al cambio climático, entre ellas los pequeños Estados insulares en desarrollo, los pueblos indígenas, las mujeres y las comunidades de bajos ingresos.
De cara a la COP31, el artículo reclama avances en la medición y la aceleración de la adaptación, así como la integración de las pérdidas y los daños en toda la agenda climática. Su argumento central es que la mitigación, la adaptación y las respuestas a las pérdidas y los daños deben considerarse componentes complementarios de la acción climática, respaldados por una ampliación sustancial de la financiación climática.
Fuentes: CleanTechnica.